El ajuste al salario mínimo propuesto por el Consejo Hondureño de la Empresa Privada (COHEP) para el sector microempresas del año 2026 rompería la tendencia de incrementos de la última década.

Un análisis realizado por ANH Analytics de la evolución del salario mínimo en el sector comercio para microempresas en Honduras entre 2007 y 2025 muestra que el aumento planteado para 2026 entre 2% y 3% se ubicaría muy por debajo del patrón histórico de incrementos aplicado en los últimos quince años.

Los datos revelan que, tras el aumento extraordinario de aproximadamente 60% aplicado en 2009 durante el Gobierno del expresidente Manuel Zelaya, la política salarial hondureña entró en una etapa de incrementos más moderados y relativamente estables. Desde 2011 hasta 2025, los ajustes al salario mínimo se han movido casi siempre dentro de un rango de entre 5% y 7% anual, lo que conforma un patrón consistente de crecimiento salarial gradual.

Ese comportamiento permitió que el salario mínimo mensual en el sector comercio pasara de aproximadamente 5,698 lempiras en 2010 a 12,539 lempiras en 2025, manteniendo una tendencia ascendente sostenida y a la vez conservadora.

Sin embargo, el escenario planteado para 2026 con un incremento estimado entre 2% y 3% marcaría un cambio importante en esa dinámica. De confirmarse ese rango propuesto por el sector privado, el ajuste sería el aumento más bajo registrado desde 2010, situándose aproximadamente a la mitad del promedio histórico reciente, que ronda el 6% anual.

Evolución del porcentaje de ajuste salarial desde el 2007 a 2026

En términos monetarios, el incremento sería relativamente reducido.

Tomando como base el salario mínimo actual de 12,539 lempiras en este sector, un aumento de:

2% equivaldría a unos 250 lempiras al mes, elevando el salario a aproximadamente 12,790 lempiras. 3% representaría cerca de 376 lempiras mensuales, llevando el salario a alrededor de 12,915 lempiras.

Desde el punto de vista estadístico, el incremento propuesto quedaría fuera del corredor de crecimiento que ha caracterizado la política salarial hondureña durante la última década. Mientras los aumentos anteriores se han concentrado en una banda relativamente estable de entre 5% y 7%, el ajuste de 2026 se ubicaría claramente por debajo de ese rango.

Este tipo de ajustes suele responder a contextos económicos donde el sector privado busca contener el aumento de los costos laborales, especialmente en sectores con alta presencia de micro y pequeñas empresas. No obstante, los incrementos muy por debajo de la tendencia histórica pueden reducir el ritmo de recuperación del poder adquisitivo de los trabajadores. En síntesis: es un ajuste que afecta directamente a la clase trabajadora hondureña.

El comportamiento de los incrementos salariales en Honduras ha estado marcado por dos momentos claramente diferenciados: un aumento excepcional en 2009, que rompió la tendencia histórica, y una etapa posterior de ajustes moderados y previsibles que se ha mantenido durante más de una década.

De concretarse el aumento de 2% a 3% para 2026, el país entraría en una nueva fase caracterizada por incrementos más bajos que los observados en los últimos años, lo que podría representar un cambio relevante en la política de ajuste salarial aplicada desde 2010.

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